El gusano barrenador reaparece en México; es una zoonosis que afecta animales y humanos. Conoce sus riesgos, transmisión y medidas de erradicación.

Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán

Aunque comúnmente se le conoce como gusano barrenador, en realidad el problema comienza con una mosca. Se trata de Cochliomyia hominivorax, una especie capaz de depositar cientos de huevos sobre heridas abiertas de animales de sangre caliente y, en algunos casos, de seres humanos.

Especialistas explicaron durante la instalación del Comité Estatal para el Control y Erradicación del Gusano Barrenador en Michoacán que esta plaga es considerada una emergencia zoosanitaria, debido a su rápida propagación, el impacto económico que genera en la ganadería y el riesgo que representa para la salud pública.

¿Cómo se transmite?

A diferencia de otras plagas, el gusano barrenador no se contagia de un animal a otro por contacto directo.

La transmisión ocurre cuando la mosca adulta localiza una herida abierta, por pequeña que sea, y deposita en ella alrededor de 400 huevos.

En menos de 24 horas nacen las larvas, que comienzan a alimentarse del tejido vivo. Durante aproximadamente siete días permanecen dentro de la lesión, profundizando el daño conforme crecen.

Una vez que alcanzan su tamaño máximo, abandonan la herida, caen al suelo y forman una pupa. Entre siete y 20 días después emerge una nueva mosca adulta, reiniciando un ciclo biológico que dura alrededor de 21 días.

¿Qué animales puede afectar?

La plaga ataca principalmente a mamíferos, aunque puede presentarse prácticamente en cualquier animal de sangre caliente.

En Michoacán, las especies con mayor número de casos confirmados son bovinos, perros, cerdos, caballos, ovinos, caprinos, aves y gatos.

Los especialistas señalaron que las lesiones más frecuentes aparecen en el ombligo de las crías recién nacidas, aunque también pueden originarse en mordeduras de murciélagos, heridas provocadas por otros animales, lesiones con alambre, espinas, maleza o cualquier objeto punzocortante.

¿Puede afectar a las personas?

Sí. Aunque los casos son menos frecuentes, el gusano barrenador también puede infestar heridas en seres humanos, razón por la cual se considera una zoonosis, es decir, una enfermedad que puede transmitirse entre animales y personas mediante la acción del insecto.

Por ello, autoridades sanitarias recomendaron mantener limpias y cubiertas las heridas, así como acudir de inmediato a recibir atención médica si se observa la presencia de larvas.

¿Por qué es tan difícil combatirlo?

Uno de los principales retos es su alta capacidad de reproducción.

Cada mosca puede depositar cientos de huevos y completar rápidamente su ciclo de vida, lo que facilita la expansión de la plaga si no se detecta y controla oportunamente.

Además, la mosca puede desplazarse entre distintas regiones, por lo que el movimiento de animales y la vigilancia epidemiológica son factores clave para contener su avance.

La estrategia para erradicarlo

Especialistas señalaron que una de las herramientas más eficaces para combatir esta plaga es la liberación de moscas estériles.

La técnica consiste en criar machos que han sido esterilizados mediante radiación. Al aparearse con hembras silvestres, estas producen huevos que no eclosionan, reduciendo gradualmente la población de la plaga sin afectar a otras especies.

A esta estrategia se suman el monitoreo permanente, la instalación de trampas, el tratamiento oportuno de heridas, el control de la movilización de ganado y la participación de los productores para reportar cualquier caso sospechoso.

Especialistas advirtieron que, aunque México logró erradicar el gusano barrenador hace más de 30 años, su reaparición obliga a reforzar las medidas de vigilancia, pues el éxito del combate dependerá de la detección temprana y de la colaboración entre autoridades, médicos veterinarios y ganaderos.