A partir del siglo XX, los zoológicos comenzaron a transitar de modelos basados en jaulas y recintos inadecuados, cuyo objetivo era la simple exhibición, hacia esquemas más integrales
Redacción / La Voz de Michoacán
Morelia, Michoacán. Los zoológicos deben dejar de ser espacios centrados únicamente en la exhibición y entretenimiento para transformarse en verdaderos centros de conservación ex situ, donde el bienestar animal sea el eje rector mediante recintos más naturales y estrategias de enriquecimiento ambiental que permitan a los ejemplares expresar comportamientos similares a los de su entorno natural.
Así lo señaló Cristina Colín Soto, bióloga e integrante del Colectivo Estatal Animalista de Michoacán (CEAM), quien manifestó su expectativa de que los pingüinos Spheniscus humboldti y los manatíes del Caribe Trichechus manatus que se prevé lleguen al Zoológico de Morelia cuenten con condiciones óptimas y espacios adecuados que garanticen su bienestar.
La también estudiante de la Licenciatura en Evaluación y Desarrollo Ambiental explicó que, a partir del siglo XX, los zoológicos comenzaron a transitar de modelos basados en jaulas y recintos inadecuados, cuyo objetivo era la simple exhibición, hacia esquemas más integrales.
“Actualmente éstos deben estar encaminados a ser centros de conservación ex situ, priorizando el bienestar animal, albergues más naturales para que los ejemplares expresen comportamientos más apegados a los que tendrían en vida libre, centros de investigación científica y educación a la sociedad donde se brinde información de las especies, sus ecosistemas, las amenazas que enfrentan y cómo cada uno de nosotros puede ayudar a su protección generando mayor conciencia, respeto y responsabilidad ambiental”, manifestó.
Colín Soto, también integrante del colectivo Michoacán Sin Tauromaquia, subrayó que tanto el pingüino como el manatí se encuentran en alguna categoría de riesgo en su hábitat natural, por lo que los esfuerzos para su conservación representan una noticia positiva.
“A pesar que estas especies son de distribución tropical y subtropical, tienen condiciones específicas tanto de temperatura, alimentación y espacio que deben cuidarse para que puedan tener un desarrollo óptimo y poder reproducirse”, opinó.
Los manatíes del Caribe se distribuyen desde México, particularmente en Veracruz, hasta Brasil, habitan aguas cálidas y someras, presentan resistencia a variaciones en la salinidad y son los únicos mamíferos marinos herbívoros.
En México, la especie está incluida en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT debido a la disminución de sus poblaciones, la contaminación y la pérdida de hábitat.
Por su parte, el pingüino Spheniscus humboldti se distribuye en zonas tropicales y subtropicales de las costas de Perú y Chile, y aunque tolera amplios rangos de temperatura, en Perú está protegido mediante el Decreto Supremo N° 013-99-AG y el D.S. 004-2014-MINAGRI, que lo declara en peligro de extinción y prohíbe su caza, posesión, captura, transporte y exportación con fines comerciales.
Ambas especies están incluidas en el Apéndice I de la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies en Peligro de Extinción (CITES), instrumento que establece su protección a nivel mundial y regula el comercio internacional de especies amenazadas.
“Estas especies deben mantenerse controladas tanto la temperatura y alimentación principalmente, además del espacio adecuado de los recintos y constante monitoreo de salud de los ejemplares”, señaló la activista.